Salgo, al frío invernal a revisar. Ya nos entraron a robar una vez. El timbre me pone nervioso.
Antes y después del robo hubo una seguidilla de toques fantasmas.
Salía a revisar, pero no había nadie.
Comenzaron los mitos. Autos con vidrios polarizados, rápido ciclista joven, gorda señora con cara de nada.
Entonces cuando se repite aparecen todos ellos juntos; una gorda con cara de nada subiendo su bicicleta a un 4x4 con vidrios polarizados.
Pero salgo y no hay nadie. Es el puro trauma aunque no sé que tan puro.
